viernes, 5 de abril de 2013

¿Será la autodefensa nuestro futuro?




El pueblo quiere siempre el bien, pero no siempre lo ve.
La voluntad general es siempre recta, pero el juicio que la guía no es siempre claro.”
Jean- Jacques Rousseau
El contrato social

Hoy ya no es noticia. Las primeras planas de todos los periódicos cubren la nota. Cientos de hombres y mujeres se organizan para conformar las denominadas “guardias blancas”, “guardias civiles”, “policías comunitarias”, “vigías civiles”, que no son otra cosa sino grupos de ciudadanos hartos, en la mayoría de las casos, de que sus derechos no sean respetados y de que prevalezca la impunidad en sus localidades. 

Lo anterior ha sido producto de la falta de, o mejor dicho, de la nula presencia institucional en los territorios ahora “resguardados” y de la proliferación de grupos del crimen organizado que han aprovechado el vacío para imponer sus reglas a toda costa.

En estas “tierras de nadie” luchan por sobrevivir familias enteras, que además de enfrentar los estragos de la pobreza y la marginación, padecen una vulneración reiterada a sus derechos fundamentales.  Ahí, como en cientos de poblaciones en la República Mexicana, no existe la cultura de la legalidad, la gobernanza y sobretodo se carece del Imperio de la Ley.  

Rousseau planteó en su texto “El contrato social” que la fuerza no hace el derecho, y por ello no estamos obligados a obedecer más que a los poderes legítimos. Estos poderes legítimos son a los que nos sometemos, luego de nacer libres, para obrar de mutuo acuerdo en lo que él denominó el Pacto Social.  Nosotros hemos reconocido tácitamente las cláusulas de dicho contrato, limitando nuestra libertad en beneficio de la colectividad; por eso es que nos hemos comprometido, por ejemplo a no robar o a no matar, aun cuando en la realidad tenemos la libertad natural para llevarlo a cabo.  Dicho sometimiento se ha realizado a cambio de la conservación y de la prosperidad de las partes sujetas al contrato mencionado.

Pero como todo contrato, siempre existe la posibilidad de incumplirlo, por lo que Rousseau señala que una vez violado el pacto social, cada cual recobra sus primitivos derechos, recupera su libertad natural, y de subsistir este estado natural, toda asociación se convertirá fatalmente en tiránica e inútil.

Esta es la desoladora realidad que enfrentan hoy numerosos municipios en 13 estados del País.  No se trata de un fenómeno nuevo, sino de uno que ha se ha venido intensificando y multiplicando con el paso del tiempo sin la debida intervención de autoridades municipales, estatales y/o federales.  La inactividad del Estado ha generado un estado de indefensión de los ciudadanos, quienes para conservar su vida e integridad física, así como prosperar han tenido que idear nuevas formas de organización al margen de un andamiaje normativo que hoy les resulta absurdo e inoperante.

El gobierno federal, en particular, no debe sentirse ajeno a dicho fenómeno. Se espera que el presidente Enrique Peña Nieto instrumente a través de su Plan Nacional de Desarrollo una estrategia conjunta con los estados en materia de seguridad y justicia para reestablecer el pacto social, recuperando la confianza de los ciudadanos en los poderes legítimos. No basta con enunciar objetivos a través de un pacto político o impulsar una reforma legal en la materia; la ciudadanía exige resultados palpables en lo inmediato. En estos momentos grupos de ejidatarios en Chiapas se enfrentan a talamontes que ponen en riesgo su hábitat; en Chihuahua, habitantes de la localidad de Le Barón se enfrentan a secuestradores y extorsionadores; en Guerrero, a unos cuantos kilómetros del puerto de Acapulco, una familia de turistas es baleada por vigilantes de un retén ciudadano al no obedecer indicaciones; en Hidalgo, niñas y niños participan armados en disputas sobre la tenencia de la tierra. 

No es sólo una cuestión de voluntad, sino de acción. Las fuerzas políticas en el país deben actuar de inmediato. La autodefensa no debe volverse una forma de vida. Es obligación del Estado, en sus tres ámbitos de gobierno, hacer valer la Constitución: proporcionar seguridad a la vida y propiedades de los ciudadanos y, por ende, sancionar a quienes hacen justicia por propia mano  y ejercen violencia para reclamar su derecho. Sólo en ese orden se podrá reestablecer el Pacto Social.


Publicado en http://www.adnpolitico.com/opinion/2013/04/06/opinion-la-autodefensa-sera-nuestro-futuro el 6 de abril de 2013